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La inteligencia artificial generativa y la educación guatemalteca, obligadas a complementarse

  • Miguel Gaimari
  • 21 oct 2024
  • 7 min de lectura

Individuo hacienedo uso de la IA generativa ChatGPT. Fotografía: Miguel Gaimari

El uso de la inteligencia artificial generativa (IAGen) se ha incrementado exponencialmente en los últimos años, principalmente después de la disminución del número de casos de COVID-19, que provocó el abandono generalizado de la «virtualidad». Desde ese punto, esta ha logrado ser partícipe de los procedimientos y estructuras de numerosos campos de estudio, entre esos la educación.

El alcance de la IAGen en las metodologías de enseñanza y aprendizaje ha sido notorio, pudiéndose mencionar como la exponente principal a ChatGPT, que alcanzó los 200 millones de usuarios mensuales en 2024. La aplicación tiene la capacidad de producir textos, imágenes, videos, música y códigos de software de forma automática.

A pesar de que la educación ha sido uno de los campos más explorados por la IAGen, no en todos los casos se le ha utilizado con el cuidado debido. 

De acuerdo con una encuesta realizada por la Organización de las Naciones unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) a más de 450 escuelas y universidades, menos del 10% cuentan con políticas institucionales o directrices formales relativas al uso de aplicaciones de inteligencia artificial generativa, debido a la falta de normativas nacionales.

 situación que ha provocado que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) publicara a inicios de septiembre del presente año la primera guía para el uso de este tipo de tecnología en la educación e investigación, a través de un comunicado de prensa en su página web.

Del fenómeno en cuestión Guatemala también es partícipe, y su panorama respecto a la inclusión de dichas inteligencias puede explorarse desde el plano de la educación media y superior, y las propuestas planteadas por la UNESCO respecto a la problemática.


Una muleta en la que el estudiante se apoya

Delfina Martínez, docente de ciencias sociales para básicos y diversificado en la ciudad capital, compartió la experiencia que ha tenido con la IA, y su esfuerzo por que los alumnos encuentren un equilibrio en el uso de esta. «Se sabe que muchos estudiantes las utilizan como herramientas para realizar sus tareas, lo que ha hecho que prestemos más atención al contenido que se les imparte, para supervisar de manera correcta que el estudiante haya intervenido en la redacción que presenta, y esta no haya sido generada en su totalidad por las IA generativas».


Delfina Martínez viualizando información de sus alumnos durante un período de clase. Fotografía: Miguel Gaimari

Martínez comparte que lo que buscan es «una evidencia de crecimiento y desenvolvimiento del estudiantado en el área verbal y en la comprensión lectora».

Comentó que, como docente de un área directamente relacionada con conocimientos históricos, les indica a los estudiantes cuáles son los contenidos del libro en los que deben basarse para estudiar, intentando establecer así una conexión entre lo señalado y la información generada por las IA.

«No hay una prohibición de estas herramientas, únicamente nos aseguramos de que el estudiante no use la IA como una muleta de la que se apoya y que responde por él cada vez más», expresó.

La docente no calificaría como perjudicial la utilización de las IA generativas, siempre y cuando estas sean vistas como un complemento. 

Según expone, el mal uso de las IA puede provocar la disminución de las habilidades que debe desarrollar y cultivar un estudiante. Ante un encasillamiento definitivo de la IA generativa, señaló que no pretende «satanizar» a la inteligencia artificial, sino orientar al estudiante para que comprenda que su crecimiento académico no provendrá de esta, sino que él debe luchar por desarrollarlo.


El declive educativo de la pandemia, un factor determinante

«No está permitido el uso de IA. De hecho, por el declive educativo que se dio a raíz de la pandemia, evitamos las asignaciones o trabajos digitalizados», argumentó Marian Victoria Parra, licenciada en educación integral, acerca de por qué en algunas instituciones académicas (como Blue Valley School [ubicado en la ciudad capital]) las IA generativas no son contempladas dentro del proceso de enseñanza-aprendizaje. Explica que, «para garantizar que haya un mínimo de esfuerzo en el alumnado al momento de generar reflexión sobre algún área», todas las asignaciones son escritas a mano.

Parra considera perjudicial el uso de la IA para el nivel educativo en el que trabaja, pues opina que, aunque puede existir un gran beneficio en la obtención inmediata de un texto redactado o la respuesta sobre algún tema en específico, estas tecnologías representan una limitante en los procesos de razonamiento y consolidación que las instituciones educativas deben propiciar como una habilidad primordial en el perfil de los estudiantes.

Para Marian, en la etapa de la primaria y la secundaria se debe gestar el análisis, la reflexión y el criterio sobre todos los ámbitos y contextos en los que los estudiantes estén inmersos.


La realidad desde la perspectiva del estudiante

Paulo André Vega, Bachiller en Computación egresado en la última promoción del Instituto Guatemalteco Israelí, ubicado también en la ciudad capital, comparte que en «el israelí» la IA «permitida como tal no está, pero tampoco se ha prohibido su uso de manera explícita», es vista más bien como una herramienta que los alumnos pueden utilizar para la elaboración de cierto tipo de tareas, como investigaciones, por ejemplo.

Según Vega, los seres humanos, principalmente los jóvenes, deben adaptarse a los «cambios que se van dando», y si no utilizan las nuevas herramientas «nos quedaremos atrás».

El bachiller, que actualmente cursa el segundo semestre de Derecho en la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), explica que las inteligencias artificiales como ChatGPT le han servido para complementar la información que recopila y que «el uso de las IA puede ser perjudicial dependiendo del propósito para el que esté diseñada la herramienta que se utilice. (…) Son recursos que se nos han otorgado, y que debemos aprovechar».


El presente y futuro de la IA en la educación superior guatemalteca

Así como es un descubrimiento reciente en la educación media guatemalteca el uso de las IA generativas, también lo es para la educación universitaria, en la que se aprecian los beneficios de la misma, pero se avanza con pequeños pasos en la adaptación de estas dentro del modelo educativo.

La mayoría de las universidades, sino todas, son partícipes de la innovación traída por las IA, ya sea estableciendo límites para su uso o sin restricción alguna.

Una forma de evaluar prospectivamente lo que le depara a la educación guatemalteca en el uso de las IA es observar lo sucedido dentro de las aulas universitarias y conocer qué planes de estudio enfocados en las inteligencias artificiales existen actualmente en las carreras universitarias para la educación.

La Universidad Galileo, por ejemplo, cuenta con la Certificación en Inteligencia Artificial Aplicada a la Educación, donde, según exponen en su página web, se tiene como misión principal «familiarizar a los docentes con el campo de la inteligencia artificial, revelando su potencial transformador en la educación y dotándolos de las aptitudes necesarias para incorporar y fusionar eficazmente la IA en su labor pedagógica».

Ana Celeste Diéguez, estudiante del décimo semestre de la Licenciatura en Pedagogía y Administración Educativa en la USAC, está de acuerdo con el uso de la IA en la enseñanza académica, y manifiesta que la única vez en la que se les hizo partícipe de alguna clase que tuviera como énfasis a las IA fue en un taller celebrado por la Facultad de Humanidades, en el que se le enseñó la importancia de saber utilizar estas nuevas tecnologías, cuáles son confiables y cuáles no, y que todas las herramientas que vienen a significar un avance tecnológico deben convertirlas en  herramientas que contribuyan con su labor profesional.

Según se detalla en la página web de la facultad, la carrera que estudia Diéguez tiene entre sus objetivos desarrollar en el universitario «conciencia clara de la realidad, para conocerla, y así ofrecer soluciones a los problemas de la sociedad, en el campo de la educación».


El manual que pretende esclarecer el presente y futuro de las IA generativas en la educación


Portada del manual publicado por la UNESCO. Fotografía: Captura de pantalla


Frente a la realidad de la capacidad de alcance de las IA generativas en el área académica, y con el objetivo de hacer frente a los daños causados por esta, la UNESCO publicó en el mes de abril la «Guía para el uso de la IA generativa en educación e investigación».

El manual, que viene a ser la traducción al español de la edición original, publicada en inglés el 6 de septiembre de 2023, explica qué es la IA generativa, cómo funciona, cuáles son las polémicas que le rodean y las consecuencias que puede traer para la educación y los canales digitales de información.

La UNESCO pretende dejar en claro que el sector educativo no está preparado para la integración ética y pedagógica de inteligencias artificiales como ChatGPT.

En las recomendaciones planteadas se les insta a los gobiernos a reglamentar el uso de las tecnologías en la educación y a capacitar a los docentes para que «refuercen en los estudiantes la importancia de la inteligencia humana para tomar decisiones frente a las opciones que brinda la inteligencia artificial generativa».



Ante el notorio crecimiento que han tenido las IA generativas, para la UNESCO es claro que han superado los marcos regulatorios nacionales, y evidenciado en la mayoría de los países (incluyéndose Guatemala) la falta de reglamentos para la protección de los datos de usuarios y de preparación por parte de las instituciones educativas para validar las herramientas.

La necesidad de que las establecimientos dedicados a la enseñanza analicen y juzguen que tan idóneos y pedagógicos son para la educación los sistemas de las IA generativas, figura como una cuestión de carácter imperativo, y debiera representar, de acuerdo a la organización, un llamado a la reflexión para la comunidad internacional sobre las implicaciones que estas tecnologías tendrán a largo plazo para el conocimiento, la enseñanza y la evaluación.


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